sábado, 29 de noviembre de 2014

La misión secreta tras el hallazgo de los restos del Titanic

Lo que se creía saber acerca del descubrimiento de los restos del RMS Titanic por el gran oceanógrafo Robert Ballard, es tan solo y nunca mejor dicho, la punta del iceberg. Ballard, realizaba paralelamente otra investigación clandestina para la marina estadounidense, con el fin de poder financiar su investigación particular, encontrar los restos del RMS Titanic. Ahora podemos conocer la historia real del descubrimiento de los restos de gran transatlántico y el secreto que se ocultaba detrás. No es sabido por todos que Robert Ballard era un excomandante de la marina norteamericana que descubrió los restos del colosal y ambicioso Titanic mientras cumplía una misión clandestina.

Robert Ballard descubrió
los restos del Titanic en
1985
El descubrimiento de los restos del Titanic comienza en 1982, Robert Ballar empieza a ser conocido por sus trabajos como oceanógrafo y geólogo, pero Ballard mantiene una pasión en su interior, un sueño por cumplir, encontrar los restos del transatlántico protagonista de la tragedia naval más importante de la historia, el Titanic. Pero la expedición que debe llevar a cabo para ello requiere un inversor con billetera grande y Ballard sabe dónde acudir en busca de ayuda. Como oficial de reserva de la marina, consigue reunirse con el Almirante que ocupa el mayor cargo de las operaciones clandestinas de la marina estadounidense. Ballard fue rotundo y conciso: “puedo salir a buscar los restos del Titanic, ¿se imagina usted a este robot descendiendo por las cubiertas del Titanic? Sería maravilloso que la gente pudiera verlo”, a lo que el Almirante respondió: “no, ¿encontrar el Titanic? Imposible!”.

La marina no estaba interesada en la expedición de Ballard, así que tuvo que buscar una manera de llamar su atención y la única manera de que pudiera ser financiado por ésta era dirigir las investigaciones que les pedía. El equipo que Ballard utiliza en su afán por encontrar el Titanic también puede recopilar información sobre todo el fondo oceánico y convenció así al Almirante de que podría ser provechoso para la marina. Robert Ballard es geólogo y oceanógrafo, cartógrafo submarino, traza mapas del fondo marino, llega a los rincones más escondidos del lecho oceánico y, además, puede recuperar objetos y muestras.

USS Thresher, el segundo submarino
de la marina estadounidense que se
perdió en los 60.

La marina no iba a financiar a Ballard en su búsqueda del Titanic, sin embargo, quiere que encuentre dos submarinos de guerra secretos que la marina estadounidense perdió: el USS Scorpion, se constató como perdido en junio de 1968 con 99 miembros de su tripulación a bordo, sus restos se encuentran al suroeste de las Islas Azores y el USS Thresher, perdido en abril de 1963 frente a las costas de New Englaterra con 129 tripulantes a bordo.

USS Scorpion, un submarino nuclear
de la marina estadounidense,
desaparecido en los años 60.

En medio de la fría guerra con los soviéticos la investigación de Ballard para la armada estadounidense debía quedar en secreto, no les interesaba que la Unión Soviética estuviera informada al respecto y quisiera husmear en su trabajo. Robert Ballard aceptó la misión, no obstante, tenía la intención de recibir algo a cambio, Ballard se puso serio y dijo: “muy bien, pero si queda algo de tiempo me gustaría utilizarlo para buscar el Titanic”. Así, la marina de Estados Unidos y Robert Ballard llegan a un acuerdo: el oceanógrafo realizará la misión de encontrar y explorar los dos submarinos perdidos, convirtiéndose así en un oficial de la marina estadounidense de nuevo. Una vez cumplida su misión, podrá tener tiempo de buscar los restos del Titanic. Robert Ballard aseguró: “el primer temor es: vaya no me financian!; el segundo temor es: Dios mío me han financiado!”

En 1983 comienza la búsqueda activa del Titanic por Robert Ballard, su equipo construye el robot que viajará al fondo marino  y las cámaras controladas remotamente para encontrar los restos del Titanic en la base operativa de Ballard.

Mientras, el texano millonario Jack Grimm y su equipo de investigadores se propone alcanzar el mismo objetivo que Ballard, por lo que compiten por ser los primeros en localizar los restos del naufragio. Entre la tensión y el temor de Ballard y su equipo, Jack Grimm aseguró a ver encontrado el Titanic, al localizar una de las hélices del gigantesco barco y esto fue un duro golpe para Robert Ballard, sin embargo, tras haber analizado concienzudamente la hélice rescatada, Ballard descubre que no se trata de una de las hélices, tan solo era una roca y fue entonces cuando comprendió que tendría su oportunidad para alcanzar su sueño, el Titanic.

"Argo", el sumergible que utilizó Ballard para encontrar
el Titanic
En julio de 1984, el robot sumergible “Argo”  desarrollado en la base operativa de Ballard está por fin preparado para su inmersión. Pero aún no tendrá ocasión de utilizarlo, el Argo ha sido construido con la financiación de la marina y antes de realizar su primera misión experimental, debe abordar una misión secreta pendiente, encontrar los submarinos estadounidenses USS Scorpion y USS Thresher.

Durante su investigación y proceso de localización del USS Thresher, Ballard se encontraba a tan solo 1.300 km de la última posición conocida del Titanic. Sin embargo, la búsqueda del Thresher le ayudará a comprobar el funcionamiento de los aparatos construidos y que después utilizará en la búsqueda del Titanic. Ballard sabía que aquel era un paso crucial en su intento por encontrar el gran transatlántico, el cual le mostraría el camino.

Localización de los restos del Titanic
La armada estadounidense deseaba encontrar los restos de los dos submarinos para asegurarse de que no había pasado nada más, nada que ellos no supieran como un ataque clandestino. La marina no solo perdió 129 de sus hombres en el USS Thresher, también una de sus más secretas tecnologías, un reactor nuclear. Incluso después de sus investigaciones, la marina nunca logró encontrarlo, Ballard sí.
Ahora Ballard ansiaba utilizar el Argo  para buscar los restos del Titanic, no obstante, la marina tenía otras prioridades a las que Robert Ballard no debía desatender, retrasando la expedición al Titanic hasta el verano siguiente.

Ballard encontró otro socio dispuesto a unirse a la investigación y que contaba con sus propios medios tecnológicos para la expedición. Utilizaban un sonar de alta frecuencia que debería localizar el casco de casi 270 metros de eslora, pero Robert Ballard se equivocaba, no encontraban el Titanic. Después de esta oportunidad solo contaba con otra ocasión para encontrar los restos del Titanic, de cumplir su sueño pero antes debía cumplir con los planes de la marina.

Robert Ballard
Robert Ballard se puso manos a la obra en la búsqueda del USS Scorpion antes de poder volver a su tan preciada investigación del Titanic. En esta ocasión, contaba con sus nuevos socios franceses, los cuales no estaban al tanto de la misión de inteligencia secreta que estaba llevando a cabo para la marina estadounidense. El USS Scorpion no solo contenía un reactor nuclear, también transportaba dos torpedos con cabezas nucleares, considerados por la marina su mejor armamento de guerra. Después de que Ballard encontrara los restos del Scorpion, a través de una seria de investigaciones se concluyó que el submarino se había hundido por la activación de su propio torpedo a bordo, que implosión y no por el ataque de un torpedo soviético, como creía hasta entonces la armada estadounidense. Sin embargo, Robert Ballard exploró la sala de torpedos, la cual estaba intacta, lo que indica que no fue la explosión del torpedo lo que hundió al submarino. Tras especular con diversas causas de su hundimiento, aún hoy, no se han podido determinar las causas de su desaparición.

El ancla de la proa del Titanic.
Ballard cumplió con su deber con la marina estadounidense. Finalizó sus investigaciones para la marina y ahora es libre de reanudar su tan anhelada expedición al Titanic.
Atendiendo a su acuerdo con la marina, Robert Ballard dispone de dos semanas para encontrar los restos del naufragio más célebre de la historia, pero ahora Ballard tiene la experiencia de las investigaciones de los dos submarinos y tenía un plan para encontrar el Titanic.


Restos del Titanic
Restos del Titanic


Ballard y sus nuevos socios franceses delimitan la zona de búsqueda en 80 km cuadrados, donde el Titanic sigue siendo una aguja en un pajar. Pero en sus anteriores investigaciones con los submarinos, Ballard encontró los restos de ambos submarinos esparcidos por el lecho marino y pensó que, tal vez, el Titanic también tendría sus restos esparcidos, y no se equivocaba. Así, Robert Ballard no utilizó el sonar en esta ocasión, pues no se disponía a encontrar el Titanic sino sus pequeños restos esparcidos a su alrededor y para ello, era mejor utilizar el Argo que disponía de cámaras y podía detectar aquello que el sonar no pudo. Los restos del Titanic se encontraban esparcidos en un área de 2 km.

Cuando tan solo le quedaban cuatro días para entregar el equipo a la marina estadounidense, los socios de Ballard distinguen algo a través de las cámaras del Argo y avisan a Ballard inmediatamente, éste bajo poco menos que rodando y cuando llegó observo en la pantalla una de las 29 majestuosas calderas que impulsaban al RMS Titanic, siguió su pista y así, Robert Ballard cumplió su sueño que, además, lo propulsó directo a la fama, al reconocimiento de su trabajo y a la brillante carrera que hoy en día posee el gran magnífico Robert Ballard, probablemente considerado hoy, el explorador marino más famoso y reconocido.

El famoso oceanógrafo y explorador marino Robert Ballard,
descubridor de los restos del RMS Titanic.
Aquí os dejo el audio del documental en Ivoox, ya que no he conseguido encontrar el documental en español.

Documental "El secreto nuclear del Titanic" de National Geographic