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lunes, 8 de diciembre de 2014

Lo que no sabías de la “insumergible” Molly Brown

Margaret Brown

Margaret Brown fue una mujer estadounidense, caritativa y agitadora social, defensora del indefenso. Sus orígenes fueron humildes, lo que le llevó a viajar a Colorado en busca de su propia fortuna al cumplir los 18 años. Allí conoció al que fue su esposo, James Brown.
James Joseph Brown,
marido de Margaret Brown

Su marido encontró oro en alguna mina de Colorado y tras el hallazgo se convirtieron en millonarios, impulsándoles a pertenecer a la clase social más distinguida de la época. Margaret Brown se dedicó, muy especialmente, a los más desfavorecidos. Entre éstos se encontraban los mineros de Colorado y los derechos de las mujeres y los niños. Viajó por todo el mundo y, muy frecuentemente, a Francia, un país del que se enamoró para siempre hasta el punto, de mudarse allí precipitadamente cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Durante su vida realizó varios actos de valentía curando soldados heridos. También se dedicó a su gran pasión, el teatro.

El 24 de enero de 1912, Margaret Brown, tras separarse de su marido, sube a bordo del Olympic para viajar a Europa, pues su hija estudiaba en Francia. Realizó un viaje por Egipto con su hija, durante el cual coincidió con el Señor Jhon Jacob Astor y su joven esposa Madeleine, disfrutaban de su luna de miel y le hablaron a Margaret del viaje inaugural del lujoso transatlántico RMS Titanic. Decidió entonces volver a Nueva York en el gran buque del que todo el mundo decía maravillas.

Durante su visita a Egipto, Margaret visitó a una vidente que le advirtió del peligro al que se expondría si subía a bordo del Titanic, embarcó en el Titanic pero compró un talismán que, supuso, le traería suerte. El 10 de abril de 1912, embarcó en el Titanic con su extenso equipaje, entre el cual se podía encontrar tres cajas de antigüedades que iban destinadas al Museo de Arte de Denver.

Jhon Jacob Astor
A bordo del Titanic, Margaret reconoció a varias personas, las cuales ya no eran unas desconocidas para ella, pues había navegado junto a ellos tres meses atrás en el Olympic, como son el capitán Smith y la camarera Violeta Jessop. Durante los cuatro días que duró la travesía, Margaret Brown tuvo el gran placer de disfrutar de las más lujosas comodidades de la primera clase. Allí se codeó con los personajes más distinguidos de la época: J.J. Astor, el hombre más rico del barco; Benjamín Guggenheim, capitalista del cobre; Charles Melville Hays, rico gracias a los ferrocarriles d
e Estados Unidos y el hacendado Edmund Duff Gordon y su esposa, la cual era modista de la aristocracia.

Sir Cosmo Duff Gordon y Lady
Duff Gordon

A las 23:40 del 14 de abril de 1912, Margaret Brown se encontraba leyendo en su camarote, distraída por la lectura, apenas sintió el choque pero salió de su camarote cuando oyó los ruidos que provenían del interior de la quilla del barco. En el pasillo pudo ver a dos hombres en pijama discutiendo, por lo que volvió a su cama de nuevo. En cuanto abrió de nuevo el libro, James Robert McGough, el hombre que ocupaba el camarote de enfrente, llamó a su puerta para avisarla de que iban a subir al puente para saber qué estaba ocurriendo y que ella debería vestirse y estar preparada. Unos minutos más tarde, McGough vuelve al camarote de Margaret y le indicó que era conveniente buscar un chaleco salvavidas para ella. Margaret se vistió deprisa, abrió la caja fuerte y tomó 500 dólares, escondió su talismán en el fondo de su bolsillo y cogió el chaleco salvavidas. Dejó su camarote con varias pertenencias importantes y de gran valor, entre los que se encontraba un collar valorado en 352.000 dólares. Deprisa se dirigió a cubierta y ayudó a otras mujeres a evacuar el barco antes de subir al bote nº 6, el primero en bajar al agua alrededor de las 00:55.

El codicioso e insolente cabo Robert Hitchens estaba al mando del bote de salvamento y, en varias ocasiones, Margaret junto a otras mujeres de la embarcación, hicieron frente a su pésima labor, al negarse a volver a recoger a más personas del agua que aún cabían en el bote, en el cual había todavía espacio para 40 personas más, a pesar de la insitencia de Margaret y otras mujeres. Pero Hitchens alegaba que les harían zozobrar por la desesperación y volcarían el bote, arrastrándolos a todos a la muerte. Incluso, amenazó a Margaret Brown con tirarla por la borda si no se callaba. Margaret le recriminó que él no hacía nada mientras que las otras mujeres llevaban dos horas remando. Otra pasajera dijo que se había apoderado de mantas y botellas de alcohol para su uso exclusivo y personal.

Tal fueron las palabras descritas entre Margaret Brown y el cabo Hitchens que durante la comisión de Investigación por el naufragio del Titanic se pidió a Brown explicaciones sobre los hechos acontecidos en el bote, Margaret dijo: “Había un ser en nuestro bote al que no podría llamar hombre pues nada, excepto su ropa, me permitía calificarlo como tal, debido a su cobardía”.

Bote nº 6, en el cual se salvó Molly
Brown
Alrededor de las 4:30 Margaret y los pasajeros del bote nº 6 observaron una luz en el horizonte, Hitchens, de nuevo pesimista, dijo que no era un barco, que se trataba de una estrella y que no tuvieran la esperanza de que llegara un equipo de salvamento. No obstante, Frederick Fleet, el vigía que vio el iceberg, informó que no se trataba de una estrella, era el RMS Carpathia. Los botes de salvamento se encontraban esparcidos alrededor del naufragio cuando el Carpathia llegó al lugar, por lo que tardo un poco más de tiempo en rescatar a todos los ocupantes de los botes. El fatídico suplicio en el mar finalizó para el bote nº 6 a las 6:00 de la mañana, cuando abandonaron el bote de salvamento para embarcar en el Carpathia.


Una vez a bordo del Carpathia, Margaret Brown envió un telegrama a su hija y después sirvió de utilidad en el barco en varias ocasiones: ejerció como intérprete, pues hablaba alemán y francés, colaboró en la realización de las listas de supervivientes. Tal era el grado de humildad de Margaret Brown que, incluso, realizó a bordo del Carpathia una colecta entre los pasajeros rescatados de primera clase del Titanic y los embarcados en el Carpathia, en favor de los inmigrantes que habían perdido todo en el naufragio del Titanic y consiguió recaudar 10.000 dólares. Tras volver a Nueva York fue considerada una heroína. Margaret lamentó que por ser mujer no pudo testificar en la comisión de Investigación de Estados Unidos, por lo que publicó su versión de aquella noche en el “Herald Newport” en mayo de 1912.

RMS Carpathia

Margaret Brown entregando un premio al capitán
del Carpathia por su colaboración en el rescate del
Titanic
Tras el naufragio, Margaret Brown estuvo más tiempo del esperado en Nueva York para seguir ayudando a las víctimas del naufragio. También contribuyó en la creación del comité de supervivientes, de la cual fue presidenta. En una ocasión, durante una entrevista, declaro que no estuvo de acuerdo con la preferiencia de las mujeres a subir en los botes, pues éstas pedían igualdad de derechos en tierra, ¿por qué no en el mar?, al igual que decía que, en las circunstancias dadas la noche del hundimiento, las familias no deberían ser separadas.

Su popularidad como superviviente del naufragio más recordado de la historia le adjudicó reconocimiento social, debido a sus acciones humanitarias se publicaron diversos artículos sobre ella. Atendió principalmente a las mujeres de los huelguistas, colaboró en la huelga de mineros y se involucró en el sufragio femenino. En Francia, auxilió a soldados herid
os en la guerra.

Margaret Brown
Después de la muerte de su marido, surgieron problemas con sus hijos a causa de la herencia y Margaret Brown, la “insumergible” y fantástica Molly Brown, murió sola, a causa de un accidente cerebrovascular en 1932. Su autopsia confirmó la presencia de un gran tumor cerebral.

La mansión que Margaret poseía en Denver (Colorado) fue vendida tras su muerte a una nueva familia pero tras varias restauraciones y actualizaciones de la ciudad estuvo a punto de ser derrumbada. Actualmente es un museo dedicado a la vida de Margaret Brown, representa a la perfección una mansión victoriana de aquella época. El museo conserva algunas pertenencias de la familia Brown y se pueden observar cuadros con representaciones del naufragio del titanic.





Es curioso que hoy, Margaret Brown, sea mundialmente conocida como Molly Brown, en realidad durante su vida, nunca fue llamada con este nombre.

sábado, 6 de diciembre de 2014

La Orquesta del Titanic

La Orquesta del Titanic
Es una leyenda conocida por todos que la Orquesta del Titanic siguió tocando mientras el gran trasatlántico se hundía bajo sus pies. Lo hicieron a sabiendas de lo iba a suceder, pues eran conscientes de su destino y, aún así, seguían tocando. Primero se instalaron en el interior, en el salón de primera clase, trasladándose posteriormente a la cubierta de botes en la popa del barco. Ninguno de los componentes de la banda logró sobrevivir a la tragedia y es por ello, que no se sabe con exactitud el destino que sufrió cada uno de ellos ni la última canción que tocaron. Sin embargo, se cree (según testimonios de supervivientes en los botes) que fue "Más cerca Dios de ti" la última canción que tocó la Orquesta la noche del hundimiento. James Cameron en su película, muestra a la Orquesta tocando esta canción antes de que cada músico buscara su propio destino.





Wallace Hartley

Wallace Hartley

Era el violinista y el director de la Wallace Hartley Band, la Orquesta Musical del RMS Titanic con 33 años. La banda comenzó a toca con el objetivo de que los pasajeros mantuvieran la calma y la
paciencia. Wallace, al igual que sus compañeros, falleció en el Titanic y dejó a su novia en Boston, con la que pasó una semana antes de embarcarse en el Titanic y la cual nunca volvió a verlo. A pesar de ser considerado un héroe en su país, la compañía naviera White Star Line, cobró a su familia el importe correspondiente al valor del uniforme perdido por el músico.



Roger Bricoux

Roger Bricoux

A su 20 años fue el chelista del grupo musical, de origen francés, había servido en el Carpathia antes de embarcar como músico de la banda del Titanic. Su certificado de defunción no fue enviado por las autoridades norteamericanas, por lo que se le declaró "desertor" por parte del ejército francés y fue rehabilitado en el año 2000, gracias al esfuerzo de la Asociación Francesa del Titanic. Desde noviembre de ese mismo año, cuenta con una placa conmemorativa con la siguiente inscripción:

"Por sentencia del 11 de agosto del 2000, la Casa de la Familia del Tribunal de gran Instancia de Nevers dijo que la persona, miembro de la tripulación del Titanic, murió en el mar, en la noche del 14 al 15 de abril de 1912, ventanilla de recepción de boletas"





Fren Clarke



Fred Clarke

Tenía 30 años cuando embarcó en el Titanic como el bajista de la Orquesta, había tocado con varias bandas antes de jugar su papel en la tragedia marítima más recordada, incluso había tocado con la Banda Filarmónica de Liverpool. Su cuerpo fue el número 202 rescatado del mar sin vida y fue enterrado en el cementerio de Halifax, donde yacen muchos, o casi todos, los cuerpos recuperados del desastre.








Percy Taylor




Percy Cornelio Taylor

El violonchelista del Titanic, aunque también tocaba el pianoContaba con 32 años de edad cuando murió en el Titanic. Es muy poca la información que se puede encontrar acerca de este personaje del desastre del Titanic. Estaba casado, pero separado de su esposa, la cual no colaboró en las investigaciones posteriores al hundimiento.









George Krins




George Alexandre Krins

Tenía intención de iniciar una carrera militar pero sus padres lo convencieron de que no lo hiciera. Era el único músico belga a bordo del Titanic y embarcó con 23 años como violinista. Tras despedirse de sus compañeros del grupo musical en la cubierta de botes de popa nunca más se supo nada de él. Si su cuerpo fue recuperado, no fue identificado.










Theodore Brailey

Theodore Brayley
Con 24 años era violinista en el barco y ya había servido en el Carpathia con otros de su compañeros de grupo. Fue uno de los cuerpos rescatados e identificados y, actualmente, sus restos descansan en el cementerio de Halifax, donde yacen los restos de cientos de personas que perdieron la vida en el Titanic. Cuando su cuerpo fue recuperado del mar
, llevava una bufanda y calcetines grises, un abrigo marrón, uniforme y un crucifijo, además de un broche de diamante, un diario, llaves, un reloj de oro y un anillo con la inscripción "J.F.P.C." Los padres de Theodore solicitaron una indemnización a la compañía White Star Line por la terrible pérdida de su hijo y, ésta, no solo no les concedió la indemnización, sino que además, envió una carta a los familiares solicitando el cobro de 5 chelines y 4 centavos que es el valor del uniforme de la White Star Line.








Jhon Wesley


Jhon Wesley Woodward

Había realizado varios viajes por el Atlántico y por el Mediterráneo antes de embarcar en el Titanic a sus 32 años como violonchelista. Se encontrada a bordo del Olympic (hermano gemelo del Titanic) cuando éste chocó contra el buque de guerra alemán HMS Hawke y logró escapar junto a tres compañeros, pero por un golpe de suerte, ya que se encontraban los tres en la cabina cuando el Hawke colisionó contra ellos. Jhon había llevado consigo el mejor de su violonchelos al primer viaje del gran Titanic.












Cementerio de Halifax

Relato de primera mano de una superviviente del Titanic, Rose Amelie Icard

Daisy Corning Stone Spedden
Desde marzo de 2014 circula un nuevo e intritagante rumor sobre las historias ocultas del Titanic, se trata de una carta que un usuario de Reddit compró en una subasta y que, aparentemente, fue escrita por Rose Amelie Icard, la acompañante de honor de la señora Stone, aunque esto aún no está verificado la carta es real. El usuario la divulgó a través de Internet con la intención de que alguien pudiera traducirla al inglés. Aunque aún no esta comprobada su veracidad y autenticidad, no es necesario más que leerla para comprobarlo, caben diferentes opiniones, y la mía es que esta carta es real y que la escribió una superviviente del Titanic. La carta está en francés, ya que la supuesta dama autora de la carta era francesa. La carta fue escrita 43 años después del hundimiento del atractivo buque.
Aquí les dejo la carta original (en francés) y la traducción que he hecho al castellano, la cual no se si puede contener algunas erratas o diferencias. No se la pierdan porque es un relato extraordinario y de primera mano:






Pág. 1

Página 1

El recuerdo más trágico de mis viajes durante diecisiete años por todo el mundo es el hundimiento del Titanic,Tengo 83 años, pero aquel fue un momento en mi vida que jamás olvidaré. Yo estaba en París cuando conocí a través de un amigo a la señora Stone, mujer adinerada estadounidense, viuda del presidente de una potente empresa canadiense: “Cie”. La señora Stone buscaba a una persona que gozara del placer de acompañarla en su viaje.El sueño de mi vida estaba a punto de completarse: decidí ir con ella a América. No puedo enumerar… todos los países en los que estuvimos.Durante el invierno del 1912 estábamos en Egipto, nuestro viaje fue a Tierra Santa y terminó en Jerusalén.Ese viaje inolvidable al país de Jesús estuvo muy cerca de ser el último de mis viajes.







Pág. 2

Página 2


De vuelta a Europa, después de haber estado en París y Londres, nos embarcamos en el Titanic el 10 de abril de 1912.La señora Stone compró los pasajes en Londres y me dijo encantada que íbamos a viajar en el barco más bonito.Las noches anteriores, soñé con la muerte, un presentimiento tal vez, me hizo decirme a mí misma que yo no había elegido ir en el Titanic.El capitán Smith estaba a punto de ser jubilado tras su brillante profesionalidad y fue elegido por la White Star Line para conducir este palacio flotante en su primer viaje. Todavía puedo verle, un apuesto hombre de edad, con barba blanca.Él mismo fue quien me ayudó a embarcar en uno de los botes de salvamento.Durante los cuatro días que duró la efímera vida de este espléndido transatlántico, fue objeto de celebraciones, cenas, ceremonias de lujo, exhibición de joyas brillantes y de ríos de diamantes dignos de un esplendor oriental.






Pág. 3

Página 3

Entre tan elegante audiencia se encontraban siete u ocho parejas jóvenes que regresaban de su luna de miel: varios de ellos no eran desconocidos para nosotras, pues les habíamos conocido durante nuestra estancia en Egipto.En la tarde del 12 de abril, que era un domingo, en el reproductor de música a bordo, sonó en varias ocasiones Ave María (Gounod), La Veuve Joyeuse, etc…Hacía mucho frío, estábamos cerca de Terranova. Tuve que bajar a las cubiertas inferiores para ir a calentarme a mi camarote.Un barco francés, “Le Touraine”, creo que había transmitido: “Cuidado, icebergs”. ¡Pero! El presidente Bruce Ismay nos aseguró que no había nada que temer, que el Titanic era insumergible. La última noche fue particularmente animada, con conciertos, baile, fiesta.






Pág. 4

Página 4

Hacia las once de la noche, la señora Stone y yo nos fuimos a la cama.Tres cuartos de hora más tarde, cuando el gran transatlántico navegaba a toda velocidad, un terrorífico choque nos sacó de la cama.Aunque nuestra intención era averiguar lo que estaba pasando, cuando un oficial que pasaba nos dijo: “No es nada, regresen a sus camarotes”.Yo le respondí: “Escuche ese fuerte ruido, suena como el agua está fluyendo hacia el interior del barco”.Cuando regresábamos a nuestros camarotes, vi al otro lado del pasillo, a la hija de un matrimonio que entró gritando en su camarote: “¡Mami, rápido, rápido, es muy grave, levantaos!”Ayudé a la señora Stone a vestirse, ella tomó su salvavidas y me dijo “Vengo pronto”Yo estaba temblando, y todavía en ropa de cama, cogí un abrigo, mi salvavidas y la seguí a cubierta.





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Página 5


Sentíamos bajo nuestros pies como la cubierta se iba inclinando hacia las profundidadesVolví a los camarotes para recuperar las joyas de la señora Stone, pero afortunadamente para mí, tomé el hueco de la escalera equivocada y volví a la cubierta de la mitad del camino.En este momento hemos sido testigos de escenas inolvidables, donde el horror se mezclaba con el más sublime heroísmo.Las mujeres, aún en vestidos de noche, algunas solo con ropa de cama, apenas vestidas, despeinadas, angustiadas, revueltos por el miedo a no embarcar en un bote.El capitán Smith gritó: “¡¡¡Las mujeres y los niños primero!!!”Firmes y tranquilos entre la multitud, los oficiales y los marineros tomaban del brazo a mujeres y niños para dirigirlos hacia los botes salvavidas.


Pág. 6

Página 6

Cerca de mí había dos hermosos ancianos, el señor y la señora Strauss, propietarios de la gran tienda Macy de Nueva York, ella se negó a partir en un bote salvavidas dejando a su marido, desde hacía 50 años, a bordo del Titanic.En un bote de salvamento vecino embarcó la joven esposa del millonario J. Jacob Astor, de regreso de su viaje de luna de miel. La señora Astor tenía 20 años y el señor Astor tenía 50.Los marineros con chaquetas azules, cinturones y boinas, entonaron el hermoso himno Más cerca de ti mi Señor, este es el grito de mi fe, más cerca de ti.










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Página 7

Los botes salvavidas fueron llenados rápidamente. Por suerte, la señora Stone y yo nos encontrábamos en el mismo bote, donde había otros 30 pasajeros.El oficial dijo: “Remad con fuerza, solo dispondrán de 25 minutos para salvar sus vidas”.Tomé los remos y remé, remé con tanta energía que mis manos estaban sangrando, mis muñecas estaban paralizadas; porque había que darse prisa para escapar del enorme abismo que iba a ser abierto cuando el Titanic se hundiera.Fue en ese momento cuando me di cuenta de que alguien estaba escondido debajo de mí. Yo no tenía la fuerza para revelar su presencia. Nunca he sabido quien era el hombre que salvó su vida de esta manera. A medida que nos alejábamos en un mar casi en calma, débilmente iluminado por la linterna que el oficial sostenía, no aparté mis ojos del brillante Titanic.







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Página 8

De repente, se hizo la oscuridad, se oían gritos, gritos horribles que se alzaban entre los crujidos del barco.A veces, 43 años después de la tragedia, todavía sueño con ello.De los 2.229 pasajeros (entre pasaje y tripulación), solo 745 se salvaron.Después de esa noche de terror, con la primera luz, antes de que el Carpathia nos recogiera aturdidos y completamente agotados, nuestro barco y algunos otros volvieron a la escena de la tragedia.Las aguas estaban tranquilas y desnudas, nada podría sugerir que el gran gigante del mar había estado allí.Solo vimos ante nosotros, dos catedrales de hielo que se fueron sonrosando bajo la primera luz del sol, ofreciendo un espectáculo de extraña belleza.








Pág. 9

Página 9

Cuando todos nos reunimos en el comedor del Carpathia, vimos escenas muy dolorosas. Las jóvenes estaban allí sin sus maridos, madres si sus hijos (una joven madre a quien una ola le arrebató a su hijo y se había vuelto loca). Algunos sobrevivientes contaron la historia de los momentos más terribles, los cuales superaban a todos los sentimientos humanos.Hubo gestos sublimes, un desconocido abandonó el bote salvavidas para cederle su espacio a una anciana que no encontraba un bote al que poder subir, el desconocido le dijo: “Vas a orar por mí”.El multimillonario Benjamín Guggenheim después de haber ayudado al rescate de las mujeres y los niños, se vestía, con una rosa en el ojal, dispuesto a morir.Un pastor oró por los ausentes.­­­­­­­­­­­­­­­­­­­



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Página 10

El Carpathia, que se dirigía a Génova, dio media vuelta para traernos de vuelta a Nueva York.No voy a hablar de nuestra llegada, donde fui testigo de escenas conmovedoras, una vez más.Para Madame Ausein en memoria de su querida madre con quien he vivido este trágico desastre durante la noche del 14 a 15 de abril de 1912.Rose Amèlie Icard
Grenoble, 08 de agosto 1955.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Titanic (1943), película alemana nacionalsocialista de propaganda anti-británica

Herbert Selpin, director de la película Titanic (1943)


En 1943, el alemán Herbert Selpin dirigió una película llamada Titanic. La película, de propaganda política nacionalsocialista, se basa en el hundimiento del impetuoso transatlántico, el RMS Titanic.

Esta película muestra la tragedia del Titanic desde una perspectiva de propaganda anti-británica. La White Star Line, compañía naviera propietaria del Titanic, está a punto de quebrar y soborna al capitán Smith con el fin de que atraviese el Atlántico Norte en un tiempo record. Así se concedería a la compañía la “banda azul” que distingue al barco más rápido en cruzar el Atlántico, evitando la bancarrota de la compañía. El primer oficial alemán a bordo del barco, Petersen, advierte el peligro pero sus avisos son ignorados. En el trágico hundimiento, Bruce Ismay, presidente de la White Star Line, así como muchos otros pasajeros adinerados, sobornan al capitán Smith para obtener una plaza en un bote de salvamento. Los alemanes a bordo (tanto pasajeros como de la tripulación), declaran la mayor valentía y temperamento durante el penoso hundimiento. En la escena del juicio final, Petersen culpa a Bruce Ismay como principal causante de la tragedia, pero su declaración fue rechazada alegando que el capitán Smith, ya fallecido, era el último responsable a bordo del Titanic. Entre las historias secundarias de la película encontramos algunas historias románticas, de nuevo amor, de viejo amor, compromiso, etc…
Titanic (1943)

Sin embargo, la película falsifica tanto el principio como el proceso de la tragedia, pues no hay nada que demuestre que el Titanic buscara un record de velocidad cuando se hundió. Tampoco existen pruebas fiables de que la White Star Line estuviera a punto de arruinarse, ya que de haber sido así, no hubiese seguido su curso hasta 1935, año en el que se unió a la Cunard Line, la compañía naviera de su competencia.

Titanic (1943) versión alemana
A Herbert Selpin, director de la película, lo encarcelaron durante el rodaje por información negativa sobre la Wehrmacht (las fuerzas armadas unificadas de Alemania entre 1935 y 1945). Según las autoridades, lo encontraron en su celda, muerto, el 1 de agosto de 1942 y la película fue finalizada por el director Robert Klinger.



Una vez la película estaba lista para su estreno, la guerra transcurría de manera perjudicial para Alemania y por miedo a comparaciones entre el hundimiento del gran transatlántico y el del Tercer Reich (la Alemania nazi o nacionalsocialista), por lo que no fue proyectada en Alemania, solo en otros países.



DATOS CURIOSOS:

Cuatro escenas de esta película se usaron nuevamente en la película “A night to remember”, que también se basa en la noche del hundimiento del Titanic.

Muchas de las escenas de esta película fueron rodadas en un buque alemán el Cap Arcona, que fue bombardeado en la bahía de Lübeck y en él murieron entre 3.000 y 3.500 prisioneros de campos de concentración, más del doble de las víctimas que hubo en el hundimiento del Titanic.

Os dejo la película con subtítulos en español


sábado, 29 de noviembre de 2014

La misión secreta tras el hallazgo de los restos del Titanic

Lo que se creía saber acerca del descubrimiento de los restos del RMS Titanic por el gran oceanógrafo Robert Ballard, es tan solo y nunca mejor dicho, la punta del iceberg. Ballard, realizaba paralelamente otra investigación clandestina para la marina estadounidense, con el fin de poder financiar su investigación particular, encontrar los restos del RMS Titanic. Ahora podemos conocer la historia real del descubrimiento de los restos de gran transatlántico y el secreto que se ocultaba detrás. No es sabido por todos que Robert Ballard era un excomandante de la marina norteamericana que descubrió los restos del colosal y ambicioso Titanic mientras cumplía una misión clandestina.

Robert Ballard descubrió
los restos del Titanic en
1985
El descubrimiento de los restos del Titanic comienza en 1982, Robert Ballar empieza a ser conocido por sus trabajos como oceanógrafo y geólogo, pero Ballard mantiene una pasión en su interior, un sueño por cumplir, encontrar los restos del transatlántico protagonista de la tragedia naval más importante de la historia, el Titanic. Pero la expedición que debe llevar a cabo para ello requiere un inversor con billetera grande y Ballard sabe dónde acudir en busca de ayuda. Como oficial de reserva de la marina, consigue reunirse con el Almirante que ocupa el mayor cargo de las operaciones clandestinas de la marina estadounidense. Ballard fue rotundo y conciso: “puedo salir a buscar los restos del Titanic, ¿se imagina usted a este robot descendiendo por las cubiertas del Titanic? Sería maravilloso que la gente pudiera verlo”, a lo que el Almirante respondió: “no, ¿encontrar el Titanic? Imposible!”.

La marina no estaba interesada en la expedición de Ballard, así que tuvo que buscar una manera de llamar su atención y la única manera de que pudiera ser financiado por ésta era dirigir las investigaciones que les pedía. El equipo que Ballard utiliza en su afán por encontrar el Titanic también puede recopilar información sobre todo el fondo oceánico y convenció así al Almirante de que podría ser provechoso para la marina. Robert Ballard es geólogo y oceanógrafo, cartógrafo submarino, traza mapas del fondo marino, llega a los rincones más escondidos del lecho oceánico y, además, puede recuperar objetos y muestras.

USS Thresher, el segundo submarino
de la marina estadounidense que se
perdió en los 60.

La marina no iba a financiar a Ballard en su búsqueda del Titanic, sin embargo, quiere que encuentre dos submarinos de guerra secretos que la marina estadounidense perdió: el USS Scorpion, se constató como perdido en junio de 1968 con 99 miembros de su tripulación a bordo, sus restos se encuentran al suroeste de las Islas Azores y el USS Thresher, perdido en abril de 1963 frente a las costas de New Englaterra con 129 tripulantes a bordo.

USS Scorpion, un submarino nuclear
de la marina estadounidense,
desaparecido en los años 60.

En medio de la fría guerra con los soviéticos la investigación de Ballard para la armada estadounidense debía quedar en secreto, no les interesaba que la Unión Soviética estuviera informada al respecto y quisiera husmear en su trabajo. Robert Ballard aceptó la misión, no obstante, tenía la intención de recibir algo a cambio, Ballard se puso serio y dijo: “muy bien, pero si queda algo de tiempo me gustaría utilizarlo para buscar el Titanic”. Así, la marina de Estados Unidos y Robert Ballard llegan a un acuerdo: el oceanógrafo realizará la misión de encontrar y explorar los dos submarinos perdidos, convirtiéndose así en un oficial de la marina estadounidense de nuevo. Una vez cumplida su misión, podrá tener tiempo de buscar los restos del Titanic. Robert Ballard aseguró: “el primer temor es: vaya no me financian!; el segundo temor es: Dios mío me han financiado!”

En 1983 comienza la búsqueda activa del Titanic por Robert Ballard, su equipo construye el robot que viajará al fondo marino  y las cámaras controladas remotamente para encontrar los restos del Titanic en la base operativa de Ballard.

Mientras, el texano millonario Jack Grimm y su equipo de investigadores se propone alcanzar el mismo objetivo que Ballard, por lo que compiten por ser los primeros en localizar los restos del naufragio. Entre la tensión y el temor de Ballard y su equipo, Jack Grimm aseguró a ver encontrado el Titanic, al localizar una de las hélices del gigantesco barco y esto fue un duro golpe para Robert Ballard, sin embargo, tras haber analizado concienzudamente la hélice rescatada, Ballard descubre que no se trata de una de las hélices, tan solo era una roca y fue entonces cuando comprendió que tendría su oportunidad para alcanzar su sueño, el Titanic.

"Argo", el sumergible que utilizó Ballard para encontrar
el Titanic
En julio de 1984, el robot sumergible “Argo”  desarrollado en la base operativa de Ballard está por fin preparado para su inmersión. Pero aún no tendrá ocasión de utilizarlo, el Argo ha sido construido con la financiación de la marina y antes de realizar su primera misión experimental, debe abordar una misión secreta pendiente, encontrar los submarinos estadounidenses USS Scorpion y USS Thresher.

Durante su investigación y proceso de localización del USS Thresher, Ballard se encontraba a tan solo 1.300 km de la última posición conocida del Titanic. Sin embargo, la búsqueda del Thresher le ayudará a comprobar el funcionamiento de los aparatos construidos y que después utilizará en la búsqueda del Titanic. Ballard sabía que aquel era un paso crucial en su intento por encontrar el gran transatlántico, el cual le mostraría el camino.

Localización de los restos del Titanic
La armada estadounidense deseaba encontrar los restos de los dos submarinos para asegurarse de que no había pasado nada más, nada que ellos no supieran como un ataque clandestino. La marina no solo perdió 129 de sus hombres en el USS Thresher, también una de sus más secretas tecnologías, un reactor nuclear. Incluso después de sus investigaciones, la marina nunca logró encontrarlo, Ballard sí.
Ahora Ballard ansiaba utilizar el Argo  para buscar los restos del Titanic, no obstante, la marina tenía otras prioridades a las que Robert Ballard no debía desatender, retrasando la expedición al Titanic hasta el verano siguiente.

Ballard encontró otro socio dispuesto a unirse a la investigación y que contaba con sus propios medios tecnológicos para la expedición. Utilizaban un sonar de alta frecuencia que debería localizar el casco de casi 270 metros de eslora, pero Robert Ballard se equivocaba, no encontraban el Titanic. Después de esta oportunidad solo contaba con otra ocasión para encontrar los restos del Titanic, de cumplir su sueño pero antes debía cumplir con los planes de la marina.

Robert Ballard
Robert Ballard se puso manos a la obra en la búsqueda del USS Scorpion antes de poder volver a su tan preciada investigación del Titanic. En esta ocasión, contaba con sus nuevos socios franceses, los cuales no estaban al tanto de la misión de inteligencia secreta que estaba llevando a cabo para la marina estadounidense. El USS Scorpion no solo contenía un reactor nuclear, también transportaba dos torpedos con cabezas nucleares, considerados por la marina su mejor armamento de guerra. Después de que Ballard encontrara los restos del Scorpion, a través de una seria de investigaciones se concluyó que el submarino se había hundido por la activación de su propio torpedo a bordo, que implosión y no por el ataque de un torpedo soviético, como creía hasta entonces la armada estadounidense. Sin embargo, Robert Ballard exploró la sala de torpedos, la cual estaba intacta, lo que indica que no fue la explosión del torpedo lo que hundió al submarino. Tras especular con diversas causas de su hundimiento, aún hoy, no se han podido determinar las causas de su desaparición.

El ancla de la proa del Titanic.
Ballard cumplió con su deber con la marina estadounidense. Finalizó sus investigaciones para la marina y ahora es libre de reanudar su tan anhelada expedición al Titanic.
Atendiendo a su acuerdo con la marina, Robert Ballard dispone de dos semanas para encontrar los restos del naufragio más célebre de la historia, pero ahora Ballard tiene la experiencia de las investigaciones de los dos submarinos y tenía un plan para encontrar el Titanic.


Restos del Titanic
Restos del Titanic


Ballard y sus nuevos socios franceses delimitan la zona de búsqueda en 80 km cuadrados, donde el Titanic sigue siendo una aguja en un pajar. Pero en sus anteriores investigaciones con los submarinos, Ballard encontró los restos de ambos submarinos esparcidos por el lecho marino y pensó que, tal vez, el Titanic también tendría sus restos esparcidos, y no se equivocaba. Así, Robert Ballard no utilizó el sonar en esta ocasión, pues no se disponía a encontrar el Titanic sino sus pequeños restos esparcidos a su alrededor y para ello, era mejor utilizar el Argo que disponía de cámaras y podía detectar aquello que el sonar no pudo. Los restos del Titanic se encontraban esparcidos en un área de 2 km.

Cuando tan solo le quedaban cuatro días para entregar el equipo a la marina estadounidense, los socios de Ballard distinguen algo a través de las cámaras del Argo y avisan a Ballard inmediatamente, éste bajo poco menos que rodando y cuando llegó observo en la pantalla una de las 29 majestuosas calderas que impulsaban al RMS Titanic, siguió su pista y así, Robert Ballard cumplió su sueño que, además, lo propulsó directo a la fama, al reconocimiento de su trabajo y a la brillante carrera que hoy en día posee el gran magnífico Robert Ballard, probablemente considerado hoy, el explorador marino más famoso y reconocido.

El famoso oceanógrafo y explorador marino Robert Ballard,
descubridor de los restos del RMS Titanic.
Aquí os dejo el audio del documental en Ivoox, ya que no he conseguido encontrar el documental en español.

Documental "El secreto nuclear del Titanic" de National Geographic

jueves, 27 de noviembre de 2014

La profecía del Titanic



Morgan Robertson, autor de la novela
"El naufragio del Titán"
Futilidad, o también llamado El naufragio del Titán, es un libro escrito por Morgan Robertson, en ella refleja la historia de un gran transatlántico, el más elegante y el de mayor envergadura hasta entonces conocido, que en su primera travesía entre Nueva York y Southampton, colisiona contra un iceberg en el Atlántico Norte.
Cuenta Robertson en su libro que el Titán no contaba con botes salvavidas ni para la mitad de las 2.500 personas que iban a bordo del grandioso buque, entre las cuales se encontraban las más grandes fortunas de todo el mundo y un alto número de miembros selectos de la más alta sociedad, tanto británica como estadounidense.
Bien, pues lo curioso de todo este asunto es que Morgan Robertson escribíó este libro, nada más y nada menos, que 14 años antes de que el "insumergible" Titanic estuviera ni tan siquiera construido!!



Existen una serie de similitudes entre el Titán de Robertson y el Titanic real de la White Star Line; uno de éstas similitudes acabamos de comprobarla, el nombre:
- El tamaño: el Titán 244 metros de eslora mientras que el Titanic tenía 267 metros.
- Hélices: ambos buques contaban con tres hélices para ser impulsado y dos mástiles.
- Construcción: los dos barcos contaban con un sistema de compartimentos estancos muy parecidos.
- Categorías: tanto el Titán como el Titanic fueron catalogados como "insumergibles", lujosos y supremos.
- Hundimiento: ambos naufragaron en su primer y único viaje.
- Velocidad: el Titán navegaba a 25 nudos cuando chocó contra el iceberg, el Titanic a 23 nudos.
- Botes: el Titán llevaba 24 botes de salvamento, el Titanic 20, y ninguno de los dos contaba con botes ni siquiera para la mitad de sus pasajeros a bordo.
- Lugar: ambos barcos naufragaron a unos 600 km. al sur de Terranova.


Son demasiadas coincidencias, ¿verdad?. Sin embargo, el libro de Morgan Robertson tambien contaba con algunas diferencias con respecto a lo que realmente sucedió 14 años más tarde:
- Supervivientes: en el Titán pudieron salvarse 13 personas mientras que en el Titanic fueron 711.
- Condiciones: el Titán chocó contra el iceberg en condiciones meteorológicas adversas y el Titanic colisionó en perfectas condiciones de navegación.
- Ruta: el Titán realizaba el recorrido desde Nueva York hasta Southampton, mienras que el Titanic hacía justo el recorrido contrario.

¿Cómo pudo escribir este hombre una historia que 14 años después sucedería?

No obstante, ésta no fue la única profecía de Morgan Robertson, también escribió en 1914 una novela titulada Más allá del espectro, en la que plasmó una futura guerra entre Estados Unido y Japón que comenzaría con un ataque de los japoneses hacia las propiedades estadounidenses. Similitudes atribuibles a lo sucedido en Pearl Harbor y fue escrito por Robertson 27 años antes.

Tres años después del suceso premonitorio, el 24 de Marzo de 1915, el escritor fallece por causa de una sobredosis de protiodide, yoduro de mercurio, y fue encontrado sentado en una mecedora frente a un ventanal abierto, desde donde estuvo contemplando relajadamente el movimiento de las olas del mar hasta que su vida se apagó definitivamente.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Construyendo la maqueta del Titanic!!

Mi maqueta
¿Nunca has deseado montar una maqueta del Titanic? Yo sí!! Una maqueta requiere paciencia, pulso, entrega y dedicación, pero sobre todo, precisa ganas y motivación, y el gran buque de lo sueños siempre consigue inspirarnos.

La maqueta más grande del Titanic se encuentra en Belfast, Irlanda, donde fue construido el extraordinario y peculiar barco. Titanic Belfast es un museo dedicado a la historia del barco, sus pasajeros y de los ciudadanos que lo construyeron. El museo cuenta con seis plantas en las que se pueden disfrutar de las reconstrucciones de los camarotes, las cubiertas o la sala de máquinas, además de ofrecer una visita en directo a los restos del Titanic, impresionante.

Os dejo un vídeo que he encontrado en Youtube de una preciosa maqueta del Titanic, yo ya tengo la mía!! (Esta maqueta no es la que se encuentra en Titanic Belfast)




No te quedes sin la tuya, estoy segura de que en Amazon.es conseguirás una a tu gusto y bolsillo, yo encontré la mía!!


martes, 25 de noviembre de 2014

Preciosa imagen del Titanic

Por supuesto, no es una imagen real del Titanic, se ve claramente que esta hecha a ordenador pero no me digan que no ofrece una vista realmente soberbia, mágica y portentosa. Espero que esta imagen del grandioso Titanic os llene el alma y la imaginación así como me ha cautivado a mí.

Foto de Ken Marshall

lunes, 24 de noviembre de 2014

Imaginar que paseas por aquí.. es maravilloso!!

¿Un paseo por el Titanic? Para los fanáticos del gran barco, como yo, es un sueño bajar al Titanic y poder explorarlo o nos hubiese fascinado poder pasear por la magnificencia del barco (sin hundirnos con él, claro). Para mí, este barco representa una fuerza que siempre me atrae a saber más y más sobre él y es por eso que quiero compartirlo con vosotros. Este paseo por el Titanic, cumple minimamente nuestro pequeño sueño y nos hace sentir su esencia, una vez más.